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Sabiendo que el Carisma es un Don, una Gracia, una bendición dada por el Espíritu Santo a las personas y que se hace visible a otras personas a través de la vivencia y convivencia de ese Carisma recibido, es como nace Cursillos de Cristiandad entre los años 1940 y 1949. El Espíritu Santo derrama sobre Eduardo Bonnín un Carisma o Don, que lo llevó a hacer una reflexión sobre el comportamiento de las personas, de allí que consideró que era fundamental para el ser humano, que tenga conscientemente lo que más le conviene saber y decidió que lo que más le sirve, que lo que más le es útil para la vida, es conocer lo necesariamente primero, que Dios le ama. |
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Saber de ese Amor personal, modificaba (aún hoy lo hace)
lo que comúnmente se solicitaba, amor del hombre por Dios, actitud posterior,
consecuencia de la Verdad primera, que es la que hace realidad toda las
demás verdades. Es de allí de donde emana la fuente viva del inmenso río
que es el Cursillo de Cristiandad. Luego, junto con otras personas e indudablemente
guiados por el Espíritu Santo le dieron una Identidad propia al Cursillo
de Cristiandad, enraizada profundamente en su Mentalidad. El cual tiene
bien definida y vivenciada su Esencia y también presenta un Método bien
inspirado, pensado y reflexionado.
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